viernes, 24 de octubre de 2014

GRUPOS PARA EXPONER TIIC HISTORIA DE LOS DERECHOS HUMANOS






Martes 18 de noviembre
(tema a confirmar)
-Florencia Batista
-Sabrina Magali Crevatin
-Matias Tofel
-Orlando Fabian Santaniello
-Juan Manuel Ferrari

Viernes 21 de noviembre
(tema a confirmar)
-Dalma Chuquimia     
-Cyntia  Damiano     
-Anabel Gilman 

Martes 25 de noviembre
(tema a confirmar)
-Mauro Ciboure
-Gonzalo Niccoló
-Emmanuel Sánchez
-Patricio Toranzo


Viernes 28 de noviembre


jueves, 23 de octubre de 2014

LOS DERECHOS HUMANOS EN LA LITERATURA ARGENTINA HASTA 1880 (TIIC-HISTORIA DE LOS DERECHOS HUMANOS)





HISTORIA DE LOS DERECHOS HUMANOS
TRABAJO DE INICIACIÓN EN LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA (TIIC)


LOS DERECHOS HUMANOS EN LA LITERATURA ARGENTINA HASTA 1880

FECHA DE ENTREGA: 18/11 (Ver Cronograma)


Pautas metodológicas:

Cada alumno o grupo de alumnos elegirá una temática vinculada con los derechos humanos en la literatura argentina hasta 1880, y lo investigará históricamente, con sentido crítico a partir de este tipo de fuente. Se recomienda consultar a los docentes en clase antes de optar definitivamente. Se calificará la originalidad del trabajo, así como su profundidad y el análisis crítico de las fuentes empleadas.

Reglas formales:

1. EL TRABAJO PUEDE HACERSE EN GRUPOS DE HASTA CINCO.
2. LA FECHA DE ENTREGA ES PERENTORIA E IMPRORROGABLE. 
3. LOS TRABAJOS SE FILTRAN TELEMÁTICAMENTE. SI SE DETECTA PLAGIO, EL TRABAJO ES REPROBADO.


LOS DOCENTES ESTAMOS A DISPOSICIÓN DE UDS. ¡¡¡ POR FAVOR, CONSULTEN !!!


CRONOGRAMA "HISTORIA DE LOS DERECHOS HUMANOS"







CRONOGRAMA DEL CURSO HISTORIA DE LOS DDHH (2014)
12/8
PRESENTACIÓN DEL CURSO
15
HISTORIA E HISTORIA DEL DERECHO
19
OBJETIVIDAD DEL HISTORIADOR                                 
22
CRÍTICA DE FUENTES                       
26
FINALIDAD DE LA CIENCIA HISTÓRICA
29
ANTIGUA MESOPOTAMIA
2/9
ANTIGUA MESOPOTAMIA
9
LA BIBLIA
12
GRECIA
16
GRECIA
19
ROMA
23
ROMA
26
ALTA EDAD MEDIA
30
ALTA EDAD MEDIA
3/10
BAJA EDAD MEDIA
7
BAJA EDAD MEDIA
10
CUESTIONES INDÍGENAS 
14
CUESTIONES RELIGIOSAS 
17
HUMANISMO
21
HUMANISMO
24
RACIONALISMO
28
RACIONALISMO
31
DECLARACIONES DE DERECHOS
4/11
POSITIVISMO
7
POSITIVISMO
11
POSITIVISMO BIOLÓGICO
14
NAZISMO 
18
EXPOSICIONES DE LOS TIICS (ENTREGA TIIC)  
21
EXPOSICIONES DE LOS TIICS
25
EXPOSICIONES DE LOS TIICS
28
EXPOSICIONES DE LOS TIICS
2/12
NOTAS Y FIRMA DE LIBRETAS
5
EXAMEN FINAL

miércoles, 15 de octubre de 2014

SEMINARIO PERMANENTE SOBRE LA HISTORIA DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES





SEMINARIO PERMANENTE SOBRE LA HISTORIA DE LA FACULTAD DE DERECHO
DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
 
(En sus primeros 10 años de existencia)

 
El conexo Proyecto UBACYT 2000030100068BA que dirige el Dr. Tulio Ortiz, tiene el agrado de invitar a usted a la presentación de Informe anual.
 
JUEVES 30 de octubre. 18,30 a 20.  Instituto Gioja.

domingo, 12 de octubre de 2014

NOTAS TOPS "HISTORIA DE LOS DERECHOS HUMANOS"





Alumno  T 1 T 2 T 3 T 4 T  5 T  6 T  7
Arbizu, Florencia 8 7 8 7 7 8 7
Armando, María Marta 0 6 6 0 8 9 8
Armstrong, Julián 7 7 5 7 5 5 5
Badalassi, Elías Natanael 6 7 6 0 10 7 0
Batista, Florencia 7 5 5 8 7 7 10
Becvort, Zulma Carola 6 6 6 0 8 9 6
Chávez Llinares, Yanina 7 8 7 6 6 9 8
Choque Darlemp, Aymara 0 0 4 5 4 5 0
Chuquimia, Dalma 0 4 9 10 0 0 0
Ciboure, Mauro 0 6 4 0 5 0 0
Costa, Julieta 7 7 10 0 7 5 0
Crevatín, Sabrina M. 7 7 7 8 9 7 10
Damiano Leiro, Cyntia R. 7 4 9 10 0 0 0
Dávila, Daiana Débora 6 7 6 0 10 7 0
Dobniewski, Mariano 7 9 9 8 8 9 8
Faillace, Yamila 6 7 8 9 6 8 9
Ferrari, Juan Manuel 7 7 5 6 6 8 9
Fojo, Silvina 6 5 8 7 0 7 8
Gilman, Anabel 7 9 0 8 8 8 7
González Dieser, Gustavo 6 5 5 4 4 8 8
Gorini, Manuel 7 7 10 0 7 5 0
Herrera, Julio A. 0 6 0 5 0 6 0
Mallón, Marta Alicia 6 0 6 0 0 0 0
Niccoló, Gonzalo 5 4 5 0 5 0 0
Núñez, Gonzalo 0 7 0 6 7 8 5
Olmos, Norberto R. 9 9 9 7 8 6 0
Oropeza Miazzo, Jorge Amaru 6 0 0 0 0 0 7
Polegritti Rasero, Virginia 5 5 7 6 5 10 10
Rando, Sebastián Fabricio 5 0 0 0 0 0 0
Robles, Belén 7 8 7 6 6 9 8
Roggi, Nerina 5 7 4 6 0 10 0
Romero Sturtz, Constanza 7 0 8 9 6 8 9
Ruffa, Nahuel 7 9 9 8 8 9 8
Sain, Ágata Estefanía 8 9 10 0 8 10 7
Sánchez, Emmanuel 6 7 5 7 7 6 6
Santaniello, Orlando Fabián 8 9 8 7 8 8 7
Scilingo, Romina 6 7 0 6 7 7 6
Sigón, Benjamín 6 5 5 7 8 7 0
Tofel, Matías 5 7 5 6 9 7 6
Toranzo, Patricio 0 6 4 0 0 0 0
Zaleski, Alan 8 7 8 7 7 8 7

jueves, 18 de septiembre de 2014

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL SENADOR DEL FRENTE JUSTICIALISTA DE LIBERACIÓN, D. ROLANDO OSCAR HNATIUK EN LA HISTÓRICA SESIÓN REALIZADA EL DÍA 30 DE OCTUBRE DE 1973, POR EL SENADO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES, AL SANCIONARSE LA DEROGACIÓN DE LA LEY 139, DE 1857, QUE DECLARABA "REO DE LESA PATRIA" AL BRIGADIER GENERAL DON JUAN MANUEL DE ROSAS

Juan Manuel de Rosas.




Sr. Presidente.- Tiene la palabra el señor Senador Hnatiuk.

Sr. Hnatiuk.- Señor Presidente, señores Senadores: la emoción quiebra mi voz, ante la llegada de este instante, anhelado desde la niñez, buscado a través del largo accionar de mis años y que hoy por los avatares de la lucha en que encaucé mi vida, me ofrece la dignísima oportunidad de participar en esta solemne instancia de la reivindicación sin restricciones del Brigadier General don Juan Manuel de Rosas, apoyando la derogación de una ley que infama y que separa a los argentinos desde hace tantos años.
En la emoción de estar representando en este honorable recinto, junto a todos los señores Senadores, a las corrientes populares que desde ese pasado de lucha y de gloria, de pasiones y de agravios, de esperanzas y de sueños de grandeza, se encausaron en diversos partidos y movimientos, hasta llegar a la Unión Cívica Radical y al gran Movimiento Nacional Justicialista, como herederos de aquel aguerrido pueblo gaucho que tuvo en Rosas un digno conductor y jefe y que, con él al frente, defendió la soberanía de la Patria. Es la emoción de ocupar este estrado para rever una ley que lastima, sancionada por aquellos prohombres de su tiempo, y aunque no logremos, como ellos, el homenaje del bronce y ni siquiera un modesto recuerdo en las páginas de la historia, nos sentimos pletóricos de orgullo de pertenecer a esta generación reivindicatoria que, dejando atrás agravios y estériles divergencias que exacerban, se encolumnan detrás de las banderas de la unión nacional que levantó, con la visión premonitoria de los genios, el Teniente General Perón. (Aplausos).
Siguiendo esa trayectoria que marcó nuestro Líder, nuestro Movimiento bregó siempre por la revisión de la historia para lograr así la auténtica unión nacional. Ya en 1951 se alzó en esta Legislatura la voz de nuestro Movimiento que, por intermedio del diputado René Orsi, fundamentó brillantemente la oposición al homenaje propuesto por el pronunciamiento contra Rosas.              
Señores Senadores: al derogar la infausta ley que nos perturba, borremos con hidalguía y con grandeza las negras páginas que reflejan las largas cuentas de agravios que motivó la pasión y el odio de esa época cruda de la historia. Ignoremos la falacia de quienes juzgaron mereciendo ser juzgados; olvidemos las acciones de oprobio y de ignominia que impusieron al vencido, porque hoy ya se ha cumplido lo que tanto temían sus circunstanciales vencedores, cuando en ambas cámaras, en ocasión de sancionarse esta ley que hoy vamos a derogar, mientras pujaban todos por cubrir al ausente indefenso con denuestos y ludibrios infamantes, alguien dijo:       
"Lancemos sobre Rosas este anatema, que tal vez sea lo único que pueda hacerle mal en la historia, porque de otro modo ha de ser dudosa su tiranía y también sus crímenes. Cuando se diga: "La Inglaterra, a ése que llaman tirano sus enemigos, ese país civilizado y culto, le alargó la mano de la amistad y le llamaba su grande y buen amigo. ¿Qué se dirá en la historia y cómo se le considerará tirano cuando se sepa que a un caído se le hicieron honores cuando llegó a esa gran nación?. ¿Qué se dirá en la historia y esto sí que es hasta triste decirlo, sin embargo debo hablar la verdad y debo hablar claro lo que siento, qué se dirá en la historia, cuando se diga que el valiente General Brown, el héroe de la marina en la guerra de la independencia fue el Almirante que defendió sus derechos?. ¿Qué se dirá en la historia, sin este anatema, cuando se diga que ese hombre que contribuyó con sus glorias a dar brillo a ese sol de mayo que el señor diputado recordó en su discurso; cuando se diga que el General San Martín, el vencedor de los Andes, el Padre de las glorias argentinas, le hizo el homenaje más grande que puede hacer un militar legándole su espada?. Se creerá esto si no lanzamos un anatema contra el tirano Rosas. Se creerá dentro de 20 ó 30 años o más, si se quiere ir más lejos cuando se ve al héroe de la marina argentina, el General Brown, el General San Martín, héroes de nuestras glorias, cuando se sepa que esos hombres les servían fieles y les rendían los homenajes más respetuosos, a la par de Francia y de Inglaterra?". (Diputado Albarellos 3/7/1857. Pág. 3).              
Señores Senadores: Lo que tanto temieron y quisieron evitar ya se ha cumplido. La figura de Rosas, que intentaron sepultar bajo el anatema de tirano, se levanta hoy, junto al Padre de la Patria, con su verdadera dimensión de   Héroe.
La derogación de esta ley tiene un significado que trasciende más allá de la reivindicación de Juan Manuel de Rosas, pues constituye, sin duda, el acto de clausura de la distorsión premeditada de nuestra historia.      
En nuestro país ha existido una política de la historia tendiente a impedir que la historia verdadera contribuyera a formar la conciencia nacional imprescindible para construir la Nación.
Ha existido una sistematización dirigida de la historia concebida después de Caseros; todo un mecanismo de la prensa, del libro, de la cátedra, de la escuela, de todos los medios de formación del pensamiento que nos presentaban como una cosa juzgada esa historia, reprimiendo regimentadamente, toda discusión profunda que sobre ella se intentara.
La historia falsificada fue iniciada por los que combatieron a Rosas; las pasiones de ese momento inicial pueden explicar las inexactitudes y los juicios emitidos. No constituyen sino la visión parcial de una bandería pero sobre ella se construyó, y con pretensión de verdad absoluta todo el aparato cultural del      país.
Muchos de los vencedores de Caseros se habían aliado al extranjero para luchar contra Rosas; con los imperios que pretendían avasallar nuestra soberanía, porque no comprendían la realidad de su tierra y creían que la civilización y el progreso se importaban como los tejidos de Manchester. No comprendían que no se puede construir un país desde una ideología, que la Patria no son determinadas instituciones, sino su tierra y sus hermanos todos.
Dos concepciones de patria, excluyentes y antagónicas, inevitablemente chocaron desde el comienzo de nuestra historia. Para unos, la Argentina era el régimen político liberal y el patriotismo consistía en importar la civilización europea. Para ello se debía renegar del pasado, cortar de raíz nuestro origen hispano, para imponer las instituciones anglosajonas, que eran el modelo del progreso que se impusieron. Esa era la "civilización"; nuestros hombres, con su modo de vida, eran la barbarie. La solidaridad no estaba dada con la noción elemental de patria, sino con una determinada posición ideológica.
Para los otros argentinos, la patria era algo real y concreto que estaba en los hombres y en las cosas de la tierra. No estaba en un conjunto de instituciones, sino en el sentimiento de una tradición común y en la conciencia de la solidaridad para preservarla.
Era la Argentina formal que anteponía a todo la existencia de las formas liberales frente a la Argentina real que anteponía su existencia misma y la soberanía de la Nación.
Una era minoritaria pero intelectualizada, la otra popular y espontánea. En su incapacidad para comprender la realidad, esas minorías procedieron a contrapelo con la historia. No se dieron cuenta que para construir una nación, pues de eso se trataba, debían partir de la realidad para incorporar a ella los adelantos de su tiempo, y erigir las Instituciones sobre las seguras bases de la tradición y con las particularidades propias de cada pueblo.
Cuando ese pueblo, huérfano de una clase dirigente que lo llevara por el camino de su consolidación nacional, se agrupó detrás de los caudillos para defender su causa, fue calificado de bárbaro, y se buscó el apoyo extranjero para sojuzgarlo.
Así sucedió con Artigas y los orientales en los primeros pasos de la independencia, con los devaneos monárquicos de los directoriales en su búsqueda de un protectorado de alguna de las potencias de la época, hasta que las lanzas de las montoneras ponían fin a esos intentos, pero vencidas en los tratados de paz y en los hábiles manejos de los negociadores, volvían a ser traicionadas en sus deseos de unión nacional y de Confederación.
Durante muchos años, los pueblos del interior que se aferraban tenazmente a esa unión y que impedía la disgregación total de las Provincias Unidas del Sud, el antiguo virreinato de Buenos Aires, eran traicionados desde la metrópoli gobernada por los grupos minoritarios ligados a los intereses del imperio inglés.     
Por eso fue muerto Dorrego, porque no se podía permitir que un hombre del pueblo, un patriota de sus quilates, gobernara Buenos Aires y se pudiera consolidar esa unión nacional. Pero el pueblo de la Provincia de Buenos Aires no perdió su cabeza, como pensaban los que alentaron el fusilamiento de Dorrego. Se encolumnó detrás de don Juan Manuel de Rosas que aparecía, como defensor insobornable de sus derechos.
Rosas era como los hombres que gobernaban las demás provincias, un hombre de su tierra, sin deformaciones ideológicas y conocedor de los deseos y aspiraciones de su gente.
Rosas, por ser una expresión cabal de su pueblo, no se deslumbró con espejismos y se dedicó a construir la nación con los elementos que tenía en sus manos.
Toda nación que está en período de gestación comienza por afianzar sus fronteras, por consolidar el territorio defendiendo hasta con ferocidad su soberanía. Ese es el ejemplo de todas las grandes naciones del mundo. Para ello debía asegurar la unión nacional y terminar con las disensiones internas, para lo cual utilizó el único método válido conocido: respetar la voluntad de los pueblos.          
Así pudo asumir con éxito la defensa de la soberanía y su consecuencia más importante: la independencia económica.                 
Frente a esta tarea estaban las grandes potencias de la época, que tenían planes muy distintos para nuestra América Hispana, la América de las republiquetas sin destino, sin fuerzas o impotentes al avasallamiento. Era la política de la patria grande, de la patria que necesitaba gigantes para construirla.           
Por supuesto que aquellos que creían que los imperios venían a cumplir una labor civilizadora a estas tierras no vacilaron en alinearse detrás de la extranjería y combatieron a Rosas por tirano y bárbaro, porque no se avenía al progreso que esas potencias "generosamente" nos traían.        
Bien conocemos la generosidad de los imperios, bien sabemos que siempre han disfrazado sus descaradas intervenciones detrás de la defensa de las libertades y la civilización.
Por eso, al vencer finalmente a Rosas, debieron cubrir su figura con todas las infamias y los agravios con que habitualmente las oligarquías visten a los candidatos populares.
Los argumentos usados por Francia e Inglaterra, para justificar sus intervenciones en el Río de la Plata, como los del imperio del Brasil para cubrir sus intenciones de expansión territorial, fueron, como siempre, la defensa de las libertades públicas y los derechos humanos sojuzgados por un tirano feroz y sangriento.
Contaron, por supuesto, con la colaboración de algunos malos argentinos exiliados, que en su odio a Rosas y a los federales solicitaban la intervención extranjera para liberar al país.
Los periódicos panfletarios de Montevideo, financiados con libras o francos, lanzaban las acusaciones más infames contra el Gobernador de Buenos Aires.
Se escribían los artículos más rebuscados tratando de demostrar que Rosas no gobernaba con el consentimiento del pueblo.
Pero lo que es más triste, esos argentinos escribían artículos periodísticos, o hacían declaraciones públicas defendiendo las pretensiones territoriales de países limítrofes en perjuicio de su propio país y acusaban a Rosas de agresor por pretender afianzar el territorio nacional, recuperando las fronteras del antiguo virreinato. 
Era bárbaro el gobernador de Buenos Aires por defender el dominio sobre nuestros ríos, por impedir su libre navegación a los imperios. Estos exiliados eran los de la patria de las Instituciones a quienes les molestaba el país real y despreciaban la defensa del territorio. Eran los que justificaban el posible desmembramiento de Entre Ríos y Corrientes para formar una república aparte, los que defendían derechos de Chile sobre la Patagonia argentina.
Producida la defección de Urquiza, que llevó al equívoco a muchos federales, que al poco tiempo comprenderían la magnitud de la tragedia, vuelven los unitarios a Buenos Aires y junto a los conversos que nunca faltan, se aprestan a realizar el gobierno de las luces, a repetir la experiencia de Rivadavia.
Muy poco tiempo tarden en romper con Urquiza y desligarse de la Confederación; aquél había sido un instrumento para voltear a Rosas y nada más. Desde el 11 de Septiembre en adelante, comenzarán a realizar su tarea destructora del basamento popular en la Argentina.
Enquistados en el gobierno de Buenos Aires, teniendo a su favor los recursos del puerto y el apoyo interesado del imperio, hostigarán a la Confederación consolidando su triunfo en Pavón, hecho a partir del cual quedarán clausuradas las posibilidades de una Argentina integrada.
Estos grupos son los que van a escribir la historia de Rosas y los caudillos federales. Por eso aquella historia inicial fue panfletaria, casi podríamos decir que era la trascripción de los denuestos de la prensa en el exilio montevideano.
La sanción de la ley que hoy hemos de derogar es una demostración cabal del procedimiento utilizado. Con sólo leer los debates de aquella época podremos adivinar cual fue la intención. Había que poner una cortina que tapara la época de Rosas, no había que analizarla, ya estaba juzgada por la historia.
Cómo iban a justificar para la posteridad las actitudes de Rosas defendiendo la soberanía y ellos cometiendo lo que el artículo 33 de la Constitución califica así: "La traición a la patria consistirá únicamente en tomar las armas contra ella o unirse a sus enemigos prestándoles ayuda y socorro". Pero a partir de allí comienza la tarea de falsificación de la historia, realizada a conciencia, porque esa historia falsificada sería la base para la construcción del país según el modelo adoptado.
No hay, ni puede haber, una política con fines nacionales sin un conocimiento veraz del pasado en el que la posibilidad de esos fines esté contenida. Es el conocimiento de la realidad imprescindible para un planteo del futuro. Es la experiencia adquirida que ahorra la búsqueda, que evita ensayos permanentes, la continua frustración en el cuerpo social. La falsificación ha perseguido dos fines: el de los liberales en el sentido de que el ejemplo, el modelo, sea la Argentina formal, la Argentina de las instituciones en desmedro del país real, y el de los intereses económicos que había detrás de aquellos que pretendían, a través de esta desfiguración del pasado, impedir que los argentinos poseamos las aptitudes necesarias para la concepción y realización de una política nacional. Se trataba de evitar que tuviéramos conciencia de cómo se construye una Nación y de cómo se dificulta esa formación para que no tuviéramos una doctrina que nos diera la concepción de cómo conducir esa nación.
Por eso no podemos tomar a la desfiguración de nuestra historia como un mero hecho personal, porque si así hubiera sido, los errores e inexactitudes hubieran sido corregidas, desaparecidos los actores, y con ellos las pasiones. Pero no fue así, porque como lo dijéramos al principio, aquí ha existido una política de la historia, un sistema perfectamente organizado que funcionó como la estructura cultural del país para impedir la formación de una conciencia nacional.
La política de la historia falsificada es, y fue la política de la antinación, de la negación del ser y las posibilidades propias.
Era la exigencia de la estructura económica que se creaba para la aplicación, sin miramientos, del liberalismo económico, en coincidencia con los intereses de la Gran Bretaña, que se fundamentaban en la división internacional del trabajo. Conforme a ese esquema, el Río de la Plata tenía el destino de ser, exclusivamente, proveedor de materias primas. Se debía construir un país con una reducida clase terrateniente, una mínima clase media necesaria para la intermediación, la burocracia del Estado y la muy escasa técnica necesaria para esa economía simple. El país pastoril, con una clase señorial poderosa y con una población desposeída.
Para adecuar a la Argentina al papel que se le había asignado se recurrió a la falsificación de la historia y a la destrucción de los antecedentes culturales del país, por considerarlos bárbaros.
Desde Pavón en adelante, por otra parte, se había llevado a cabo, con las famosas guerras de policía, las levas forzosas para la muerte en la frontera indígena, la inmolación inútil de la guerra con nuestra hermana nación paraguaya para servir a los intereses de la casa de Braganza, el exterminio del elemento humano que habitaba nuestra tierra. Ese hombre común, el gaucho, que había formado en todos los ejércitos que defendieron la Patria Grande, aquellos que, detrás de los caudillos reconocieron la causa nacional. Aquellos gauchos que Hernández simbolizara magistralmente en el "Martín Fierro", diciendo en sus versos, la persecución implacable a que fueron condenados por el régimen en su intención de suplantarlos por un pueblo dócil a sus designios.
Había que traer a los europeos, aptos para comprender esas libertades que sólo eran formales. Pero abiertas las puertas de la inmigración, esta tierra se vió inundada por las masas de inmigrantes, las que, al tomar contacto con la tierra, fueron adquiriendo la conciencia que yacía subterránea y silenciosa. Y muy pronto sus hijos se encolumnaron detrás de los nuevos caudillos populares y comenzaron a oponerse a los intereses del régimen, "falaz y descreído". Así pasó en el 90 con Alem; el heredero de las luchas federales que, al defender el respeto a la voluntad popular, estaba sosteniendo los mismos principios de autodeterminación e independencia de los caudillos. Por eso podemos decir, sin equivocarnos, que, de la lucha popular por defender su derecho a construir la Nación, nace la revisión de nuestra Historia, como consecuencia inevitable. Con Hipólito Yrigoyen, ese pueblo retoma el poder político y lleva a la practica una política nacional independiente. Por ello cae traicionado, y el ilustre presidente recibe los mismos agravios infames desde los sectores llamados bienpensantes, que había recibido Rosas y los caudillos federales.
En 1945, cuando las masas populares se hacen presente en el escenario político, son calificadas de ignorantes y su líder ridiculizado y vilipendiado por esos mismos sectores, que siempre han encontrado los idiotas útiles que sirvieron a sus intereses antinacionales. (¡¡Muy Bien!! ¡¡Muy Bien!! Aplausos).

Cuando el Teniente General Perón es derrocado en 1955, se pretendió repetir lo acontecido con Rosas y los caudillos federales, con todos los hombres que defendieron la causa popular. Pero ya el régimen había sido derrotado, el pueblo no solamente tenía conciencia de sus destino nacional, sino que tenía el método para enfrentar a la reacción: La clase trabajadora orgánicamente organizada.
Se habló de la segunda tiranía y sólo se logró que el pueblo comprendiera más la lucha de los federales y se sintiera más identificado con ese pasado.
Porque era la misma lucha; porque la conciencia nacional había vencido a la distorsión histórica, se reencontraba en la militancia de la lucha por la liberación nacional.
Por eso, Señores Senadores, no vamos a derogar simplemente una ley, ni vamos a reivindicar solamente a un hombre; vamos a dar consagración parlamentaria, en esta Legislatura, en la que están representadas las mayorías populares, a la lucha del revisionismo histórico, a la lucha por una conciencia nacional.
Para aquellos que piensan que es en vano discutir sobre el pasado, para los "comprometidos" a no comprometerse, que ven en esta tarea perder el tiempo en lugar de ponerse a pensar en el futuro, les digo que, precisamente, de esto se trata, de construir el futuro del país con autenticidad y grandeza. No ha sido Rosas el centro de una polémica, de una pasión personalista, lo ha sido porque significaba la discusión entre dos argentinas inconciliables, dos modelos de país: el de la división internacional del trabajo sin proyección americana, y la Argentina soberana y americanista.
Porque éste es el significado de la reivindicación del Brigadier General don Juan Manuel de Rosas, con él lo hacemos a todos los caudillos populares argentinos y se lo hacemos a los hombres anónimos que lo acompañaron en todas las luchas para defender la soberanía nacional.
Los argentinos hemos aprendido la lección de la historia: unidos podremos construir, con independencia nuestro destino, y a los que pretendan dividirnos desde la ideología importada, les señalamos esa lección de la Historia. No se puede torcer la voluntad de un pueblo valeroso con falsas interpretaciones ni mentiras a designio. No se puede desmerecer a los conductores populares con el agravio o el desprecio intelectual.
Señores Senadores: un viejo militante de esta lucha, como el que habla, no puede dejar de emocionarse al comprobar que estamos llegando triunfales al final de la misma.
La derogación de esta ley es quizás, la comprobación efectiva de que comenzamos a andar el camino de la Patria Grande. (Muy bien! Muy bien! Aplausos. Varios señores Senadores rodean y felicitan al orador).